Weblog sobre literatura, cultura y ciencia
31 May
He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.- Allen Ginsberg (1926-1997)
30 May
No sabía del paso de Allen Ginsberg por Sudamérica. Desembarcó en Chile en enero de 1960, y se quedó tres meses en casa del poeta Nicanor Parra. La razón de la visita de Ginsberg fue el “Primer Encuentro de Escritores Americanos” en la Universidad de Concepción, encuentro al que también asistieron entre otros Ernesto Sábato, Miguel Arteche, y Nicanor Parra.
El propio Ginsberg comentó después para una revista:
“Viajé por todo Chile. Estuve en Ancud en la casa de un poeta de allí. Su familia tenía una envasadora de pescado, y comí mucho pescado en tarro. Salí a pescar. Crucé Los Andes hacia Bariloche. También fui a Temuco. Me interesaban los araucanos y sus hierbas. Así que las busqué hasta que las encontré. Esas hierbas eran muy celebradas en la época. Producían efectos novedosos”.
En Chile además fue entrevistado por Jorge Teillier, quién luego recordó algunas afirmaciones de Ginsberg:
27 May
Militante de las libertades civiles, experimentado catador de drogas, homosexual declarado, pionero en la difusión de religiones orientales, Allen Ginsberg (1926-1997) formó parte, junto a Jack Kerouac y William Burroughs, de la Santísima Trinidad del la Generación Beat, el movimiento que inyectó libertad a los Estados Unidos de la postguerra. Hace cincuenta años, Ginsberg publicaba su obra más famosa: Aullido, un largo poema con el que sacudió las mentes de una época atenazada por el fantasma nuclear y el conservadurismo, se alzó como la voz de su generación, inoculó el jazz en la poesía, anticipó el grito eléctrico del rock, dio a luz al ansia de libertad del hippismo y se convirtió en el heredero indiscutido de Walt Whitman, el primer gran poeta americano. El suplemento Radar convocó a seis poetas argentinos para que rindieran homenaje a ese aullido que todavía resuena.