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13 Jul 2006
En unas horas más, los ambientalistas de Gualeguaychú debatirán los pasos a seguir en la disputa, tras el rechazo de la Corte de La Haya para suspender la construcción de las papeleras en Fray Bentos.
Leo en el diario La Nación la declaración de algunos expertos en derecho ambiental:
Expertos en derecho ambiental consideraron que la Argentina se apuró y que el Gobierno actuó bajo presión política:
Es la crónica de una muerte anunciada. Así definieron especialistas en derecho ambiental el primer revés judicial del que debió hacerse cargo la Argentina en el conflicto con Uruguay por las pasteras. “El rechazo era previsible en función de los antecedentes de la Corte conocidos por la delegación; el Gobierno se apuró y presentó un reclamo con muy poco sustento”,
Diario Clarín a su vez publica una interesante cronología del conflicto en formato multimedia al que se puede acceder desde este enlace. Además está disponible para su descarga, en formato pdf el fallo completo (en inglés) y Los argumentos del juez que no rechazó el pedido argentino (en inglés).
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One Response for "El conflicto de las papeleras y la resolución del la Haya"
Uruguay un paÃÂs donde no hay un debate intelectual, ni polÃÂtico sobre nada. Donde pocos hablan y pocos critican. Irónicamente luce el titulo de democrático y progresista.
PodrÃÂamos preguntarnos que es entonces, “la voluntad popular” sino una mera metáfora.
Podemos asegurar que dentro del Frente Amplio Nueva MayorÃÂa, existe realmente una democracia interna?
El Presidente Tabaré Vázquez Rosas, parece gobernar por decreto, como lo ha manifestado en diferentes ocasiones, por ejemplo el TLC y la ley del aborto.
El pensamiento y el accionar de los partidos tradicionales no difieren en nada a la polÃÂtica que hoy se aplica en el paÃÂs, podemos decir que se han sumado a la casta de privilegiados que disfruta de todas las ventajas y prebendas, el control del poder social, económico y educacional.
En lo referente a los derechos humanos, se nos quiere hacer creer que algo ha cambiado, con un aparente juicio a los militares. Bien sabemos que este ha sido un mero juego para impedir la extradición de estos a la Argentina. No habrá ni ahora ni nunca extradición, de ningún militar de la dictadura. El Sr. Presidente da la misión como cumplida y llama a la reconciliación.
Las cárceles sufren el más grande deterioro, donde se aglomeran miles de personas en condiciones infrahumanas, estas son las cárceles reservadas para los pobres, mientras se construyen nuevas y lujosas en los cuarteles para los criminales de la dictadura.
No existe un movimiento de masas para los que nada tienen. Esta es una izquierda virtual, que ha llegado al gobierno gracias a la lucha que durante décadas el pueblo ha sostenido, se ha convertido en una pieza mas del sistema polÃÂtico, diseñada para engañar a los que con su esfuerzo, su militancia, sus torturados, sus muertos, desaparecidos, exiliados polÃÂticos y económicos, aquellos que le dieron su voto alentó una esperanza.
Esta “izquierda” esta tratando de impedir que los ciudadanos de izquierda real se organicen, para destruir el sistema, para que nada cambie, empleando la retórica pesada y populista para embaucar a la gente.
Los ciudadanos se han convertido en silenciosos espectadores, muchos si defraudados, pero trágicamente pasivos.
El llamado progresismo diseña una polÃÂtica neoliberal y entregista, a gusto de los intereses de la burguesÃÂa y el imperialismo. Parten de una “superioridad” moral e intelectual para imponer sus soluciones, sus valores, uniéndose al “eje del bien”, tratando de aplastar toda resistencia que ponga en peligro sus intereses, no quieren debatir para argumentar a favor de sus tesis, aun cuando se les ha invitado. Silencian toda crÃÂtica y prefieren contestar con difamaciones, con calumnias, con mentiras, castigando aquellos que se atrevan a levantar banderas de lucha y lo hacen al mejor estilo fascista.
Una burocracia y clientelismo creciente han sido algunas de las soluciones, un plan de ayuda social que no alcanza, que no abre fuentes de trabajo, que no soluciona los problemas de vivienda, de salud ni los educacionales.
Los máximos dirigentes del PIT-CNT están a la orden del Estado, para mantener orden en el corral y neutralizar, toda protesta. Dialogan con el gobierno. Dialogo sin movilización, o movilización parcial. Llaman a manifestarse contra el TLC, pero lo apoyan. Vemos también que muchÃÂsimos gremios no están representados, que quedan fuera por no tener dinero para pagar las cuotas que se exigen. Otros con mejor economÃÂa están sobre representados. Tampoco están representado en la central de trabajadores los niños que trabajan, menos aun aquellos niños y mujeres que trabajan dentro de la industria de la plantación de eucaliptos, no lo están tampoco, los cañeros de Bella Unión, ni los pequeños agricultores que dejaron sus tierras por falta de agua para producir, menos aún los desocupados.
Durante décadas, muchos trabajadores no podÃÂan agremiarse, esperaban a que hubiera un cambio, que el Frente triunfara. Hoy, lo están consiguiendo con gran esfuerzo, pero son igualmente castigados, despedidos por el solo hecho de formar un sindicato.
Qué es lo que cambió?
Cuando la clase trabajadora ve como aumenta la inseguridad, sus derechos disminuyen, las promesas y los estatutos del Frente no se cumplen lo que hace falta no es el dialogo, sino fuerza para revertir el proceso. Los sindicatos solo pueden dialogar sobre la base de la fuerza, y esa fuerza surge de la expresión y unificación de los derechos vulnerados y de la organización de la lucha social. Necesitamos además una central de trabajadores que se interese, que luche por el medio ambiente, contra la globalización, contra la guerra, contra las bases militares que quieren establecerse en el paÃÂs. Un PIT-CNT, que vuelva a levantar las banderas por el plebiscito del agua, contra la forestación y la extranjerización de la tierra.
No hay mas tiempo para dialogar, no hay mas tiempo de espera que lo único que ha hecho es aumentar la exclusión social, la inseguridad, la indiferencia y el avance del “progresismo tecnológico”.
El individualismo desplaza la lucha al interior de la clase trabajadora bajo forma de competencia por unos pocos puestos de trabajo y a favor del empresariado.
Se le ha pedido sacrificios al pueblo, sacrificios humanos. El sometimiento al Fondo Monetario y al BID nos exige sacrificios impostergables. Deudas a pagar para no ser castigados. Los sacrificios se hacen sin reparar en la larga lista de excluidos que van quedando por el camino y sin piedad para los indigentes que perecieron en el intento. La deuda sigue aumentando, en forma de ventas de bonos, nuevos prestamos.
Nada podemos esperar de los que hoy ocupan cargo en el gobierno, ya sean blancos, colorados, o nueva mayorÃÂa, porque no tienen ningún derecho de llamarse frente amplistas, como muchos no tiene derecho de llamarse tupamaros.
Quizás sea hora de releer a Lenin en su inmortal: “QUE HACER”. A finales del siglo XIX, se vivió algo parecido, cuando en el interior del movimiento marxista se va definiendo una corriente oportunista, revisionista y ya en esa época se hablaba de “la muerte del marxismo”. No es que las ideologÃÂas hayan muerto, al decir de Lenin: ideologÃÂa burguesa o ideologÃÂa socialista”.
Pronto estaremos homenajeando al Che, que mejor manera de recordar sus palabras. En “EL SOCIALISMO” nos advierte: ” Se corre el riesgo de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas del capitalismo ( la mercancÃÂa como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etc.) se puede llegar a un callejón sin salida. Y si se arriba allàtras recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difÃÂcil percibir el momento en que se equivocó la ruta”. Estas palabras del Che, no pueden describir mejor, lo que esta pasando en nuestro paÃÂs.
Los árboles, esas falsas ilusiones, que son las inversiones extranjeras, prometiéndonos trabajo, desarrollo, nos impiden ver el bosque de destrucción ecológica y económica que se nos avecina en pocos años.
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