hv1.jpgEl periodista presentó una selección con la veintena de los facsímiles más reveladores de la relación entre la Iglesia y la dictadura. Se trata de papers que no fueron incluidos en las recopilación oficial que la Iglesia publicó para recordar los treinta años del golpe de 1976, el volumen “Iglesia y democracia en Argentina”.

Como base de su libro, Verbitsky utilizó, entre otras, estas “perlitas”:

- A una semana del golpe, Primatesta autorizó la entrega de domicilios de docentes y alumnos de colegios católicos a la inteligencia militar. Y dejó constancia de su decisión en el Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Córdoba. Varias personas de esas listas fueron secuestradas.

- El 27 de septiembre de 1976, al recibir al nuevo embajador de la dictadura, Rubén Blanco, Pablo VI declaró su consternación y pena “ante los recientes episodios que han costado la pérdida de valiosas vidas humanas, incluidas las de diversas personas eclesiástica, en circunstancias que todavía esperan una explicación adecuada”. En esa forma elíptica se refería a los asesinatos de los sacerdotes palotinos y riojanos y del obispo Angelelli, cometidos por la dictadura en los dos meses previos. Pero una vez a solas con el embajador, el Papa le dijo que el gobierno militar contaba con su comprensión y toda su paciencia y exaltó las “relevantes condiciones” del dictador Jorge Rafael Videla. Así lo informó Blanco a la Cancillería.

- La Comisión Ejecutiva del Episcopado declaró su adhesión a la dictadura porque “un fracaso llevaría, con mucha probabilidad, al marxismo”. Según refleja el acta de la reunión de la Junta Militar con ese organismo, del 15 de septiembre de 1976, la Iglesia mostró su conocimiento detallado sobre secuestros, torturas, asesinatos de presos, ataques a obispos y sacerdotes, control de sermones en las iglesias y de las instituciones eclesiásticas”.

Vía página 12

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