Gran clásico del siglo XX Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, best seller en 1932, vendió más de un millón de ejemplares, pero aun hoy sigue siendo de actualidad.

Esta novela cuenta una historia que se desarrolla en el año 2500 y en la que los Estados Unidos han estandarizado y totalitarizado el planeta, en el que la sociedad se halla fascinada por el progreso científico, y convencida también de que este puede brindar a sus ciudadanos una felicidad indispensable.

En Un mundo feliz, los seres humanos, además de ser producidos como resultado de la manipulación genética, desde su nacimiento, cada uno es educado en “centros de condicionamiento del Estado” en función de los valores específicos de su casta, mediante el recurso masivo a la hipnopedia (el sueño por hipnosis auditiva, que en la novela sirve para manejar la identidad de las personas) para manipular su espíritu, crear en él “reflejos condicionados definitivos” y hacerle aceptar su destino.

“Cien ensayos tres noches por semana, durante cuatro años. Sesenta y dos mil ensayos crean la verdad” declara un especialista en hipnopedia.

De esta manera criticaba Huxley la tésis de la época, sustentada por John Watson, el fundador del conductismo, quién afirmaba: “consiganme un niño cualquiera, y lo transformaré en un doctor, un abogado, un artista, un mendigo o un ladrón”

El título original, Brave new world (literalmente: “maravilloso mundo nuevo”) está inspirado en una de las últimas obras de William Shakspeare, La Tempestad (1611). En la que uno de los personajes al ver desembarcar a los príncipes de Nápoles del barco naufragado, exclama: “¡Humanidad espléndida, maravilloso mundo nuevo que puede nutrir seres tan perfectos!”